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Columna de Opinión: “Operación Marzo 2026: Mochilas listas, mentes tranquilas: Una guía de supervivencia emocional y práctica para el retorno a clases”

Por Prensa
Febrero 17, 2026 3 Min Read
Los comentarios están deshabilitados en Columna de Opinión: “Operación Marzo 2026: Mochilas listas, mentes tranquilas: Una guía de supervivencia emocional y práctica para el retorno a clases”

Jonathan Cárcamo Gómez

Profesor Especial / Psicopedagogo

El verano magallánico comienza a despedirse y el calendario nos pone una fecha ineludible en el horizonte: el inicio del año escolar 2026. Ya sea que el retorno sea el lunes 2 o el miércoles 4 de marzo, el “Súper Lunes” es un hito que marca el fin de la libertad estival y el comienzo de la rutina.

Sin embargo, este 2026 el desafío no es logístico. Comprar la lista de útiles o ajustar el uniforme es la parte fácil. El verdadero reto para las familias modernas es gestionar la “mochila emocional”. Tras años de cambios vertiginosos, la ansiedad escolar se ha convertido en un visitante frecuente en nuestros hogares. ¿Cómo diferenciar los nervios normales de un problema mayor? ¿Cómo acompañar a un adolescente hermético o a un niño asustado?

Como especialista, les propongo una hoja de ruta para transformar la angustia en adaptación.

El semáforo de la ansiedad: Niños vs. Adolescentes

No es lo mismo el miedo al “monstruo” de la separación en un niño de primero básico, que el terror a la exclusión social en un adolescente de segundo medio. Debemos ajustar el lente:

1. La Infancia: Cuando el cuerpo grita lo que la boca calla En los más pequeños (pre-básica y primer ciclo), la ansiedad rara vez se verbaliza con un “estoy preocupado”. Se manifiesta a través de la conducta y la somatización.

  • Las señales: Dolores de estómago recurrentes sin causa médica (especialmente los domingos por la noche), irritabilidad explosiva, retrocesos en hitos ya logrados (como volver a orinarse en la cama) o llanto incontrolable ante la despedida.
  • La estrategia: Validar y anticipar. El error común es decir “no llores, si no pasa nada”. Para ellos, sí pasa. Cambia el discurso a: “Veo que estás nervioso, es normal sentirse así. Yo te estaré esperando aquí mismo a la salida”.
  • Herramienta clave: El apoyo visual. Un calendario en el refrigerador donde marquen los días que faltan o una rutina con dibujos les entrega seguridad y control sobre su entorno, reduciendo la incertidumbre.

2. La Adolescencia: El silencio y la presión social Para los adolescentes del 2026, el colegio no es solo un lugar de estudio; es un escenario de validación social amplificado por las redes. Su ansiedad suele estar ligada al rendimiento, la imagen corporal y la pertenencia.

  • Las señales: Aislamiento extremo (encerrarse en la pieza más de lo habitual), cambios drásticos en el sueño, respuestas monosilábicas y un rechazo tajante a hablar del colegio.
  • La estrategia: Presencia sin invasión. El adolescente necesita saber que estás ahí, pero no quiere un interrogatorio.
  • Herramienta clave: La comunicación lateral. Evita la pregunta frontal cara a cara. Las mejores conversaciones surgen “de lado”: mientras van en el auto, cocinando juntos o caminando. Y un consejo vital: recuérdales que su valor como personas no depende de una nota ni de un “like”. Despresurizar el éxito académico es salud mental.

El “Jetlag” Escolar: Ajustando el reloj biológico

El cerebro no funciona con un interruptor de encendido/apagado. Los expertos en cronobiología sugieren empezar la transición una semana antes.

  • La técnica de los 15 minutos: Cada noche, adelanta la hora de dormir 15 minutos y despiértalos 15 minutos más temprano. Así, el cuerpo llega al primer día de clases ya habituado, evitando la fatiga crónica de la primera semana.
  • Higiene digital 2026: Hoy, la batalla contra las pantallas es crítica. La luz azul de celulares suprime la melatonina. La regla de oro es el apagón digital 90 minutos antes de dormir. Reemplaza el scroll infinito por un libro o una conversación familiar; esto asegura que el sueño sea realmente reparador.

La rutina como refugio El cerebro ama la previsibilidad. Establecer rutinas claras reduce la resistencia porque elimina la pregunta “¿qué viene ahora?”. Involucra a tus hijos en el proceso: que elijan su estuche, que forren sus cuadernos o decidan la colación. Fomentar una visión optimista —centrada en el reencuentro con amigos— ayuda a cambiar el “tengo que ir” por el “quiero ir”.

Un recordatorio final para los padres Este retorno a clases es una oportunidad de crecimiento, no una carrera de obstáculos. Si logramos que este marzo nuestros hijos sientan que su hogar es un puerto seguro donde pueden llegar a descargar sus tormentas, ya habremos aprobado la asignatura más importante: la de la contención emocional.

Que este 2026 no se trate solo de llenar cuadernos, sino de cultivar mentes tranquilas y corazones seguros.

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