Columna Opinión: “Incendios forestales: Logística de emergencia en salud”

Pamela Schwerter

Pamela Schwerter

Gerente General de Grupo Ahona

Los incendios forestales que afectan las regiones de Ñuble y Biobío, declaradas en estado de catástrofe, han dejado un saldo trágico: al menos 20 personas fallecidas, más de 50.000 evacuados y 24.000 hectáreas consumidas por el fuego. Esta emergencia, que se suma a la tendencia de incendios cada vez más frecuentes y voraces, pone nuevamente en evidencia la crucial importancia de la logística de emergencia en salud.

En situaciones de desastre, la capacidad de respuesta rápida y eficiente puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, no solo para los afectados directamente por el fuego, sino también para quienes arriesgan sus vidas combatiéndolo. La logística de emergencia en salud implica la coordinación de múltiples actores y recursos para asegurar que la atención médica llegue a quienes más lo necesitan en el menor tiempo posible. Esto incluye la movilización de equipos médicos, el suministro de medicamentos y equipos de protección, y la organización de transporte para evacuaciones y traslados de emergencia.

La planificación sanitaria debe considerar puntos clave: rutas seguras y alternativas para el traslado de pacientes y personal, abastecimiento preventivo de combustible, agua y kits básicos, protocolos claros ante riesgos como humo intenso y SAE de evacuación, comunicación permanente con autoridades y protección personal mediante mascarillas y recirculación de aire en vehículos sanitarios. Además, es fundamental mantener vehículos orientados para salida rápida y no bloquear accesos a brigadas y ambulancias.

En el contexto actual, donde el fuego avanza sobre terrenos complejos y las condiciones cambian minuto a minuto, la rapidez y precisión en logística son esenciales. Una respuesta efectiva no solo se centra en la atención inmediata, sino también en la preparación y prevención: capacitación continua, simulacros, planes de contingencia y sistemas de comunicación avanzados que permitan una coordinación ágil.

Los brigadistas y personal de primera línea dependen de una logística bien organizada para su seguridad y bienestar. Esto incluye acceso a atención médica inmediata, equipos adecuados y apoyo psicológico. La magnitud de la tragedia en Ñuble y Biobío nos recuerda que la logística en salud es un componente vital en la gestión de desastres y que debemos mejorar continuamente nuestras capacidades para enfrentar emergencias con eficacia.

Es un llamado urgente a invertir en tecnología, fortalecer la coordinación interinstitucional y garantizar que, ante cualquier catástrofe, estemos preparados para salvar vidas.